El pan: la base de la dieta mediterránea

El pan es un alimento básico en la dieta mediterránea. Se trata de un producto que incluimos a diario en desayuno, almuerzo, merienda y cena. Sirve como acompañamiento de numerosos platos e incluso puede ser consumido como una comida principal. Por ejemplo, un bocadillo hecho con buenos ingredientes puede ser igual de saciante y beneficioso para la salud como cualquier otra comida. Además, es una fuente muy buena de carbohidratos si está hecho con harinas de calidad. ¿Te imaginas una vida sin él?

Desde tiempos inmemorables el pan más consumido ha sido el de trigo, sin embargo, actualmente más tipos de cereales se utilizan para elaborar este producto. Debido a las diferentes harinas se han descubierto multitud de beneficios para la salud. El pan integral aporta más vitaminas y minerales, así como también, posee más proteínas y fibra. Este favorece a la digestión y es un remedio natural contra el estreñimiento. Por otro lado, el pan de centeno es perfecto para personas diabéticas debido a su bajo nivel de azúcar. Pero, es más, para los celíacos también existen alternativas de panes a base de maíz o harinas de mandioca o arroz.

Dado que la enfermedad de la celiaquía cada vez es más conocida, la variedad de panes en los supermercados para este colectivo también es mayor. Antes lo más común era encontrar pan de molde sin gluten, sin embargo, actualmente este colectivo puede disfrutar de otros tipos de producto. Algunos ejemplos son el pan tipo baguette, el de hogaza o los tan de moda bagels. Además, no solo se preparan con harinas hechas de un sólo cereal, sino que muchas veces se utilizan mezclas de varios de ellos para mejorar el sabor y la textura.

También existe la opción de que tú mismo prepares este producto. Lo más común es que utilices harina de maíz como ingrediente principal (¡cómpralo en nuestra tienda online!). Utilizando esta harina obtendrás como resultado una miga esponjosa, y combinado con almidón de tapioca o patata conseguirás una corteza fina y crujiente. La harina de maíz es la que mayor valor nutricional contiene, además de aportar sabor y aroma al pan, y mezclándola con el almidón el resultado será el de un tipo de pan similar al que está hecho con trigo.

En conclusión, no hay impedimentos para no incluir el pan a la dieta. ¡Disfruta de sus diferentes versiones incluso si eres celíaco!

Distintas alternativas existen e incluso tú mismo puedes prepararlo sin salir de tu cocina.

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